En aquellos días los vientos otoñales aún recorrían las colinas y hacían que los árboles entonaran esas canciones que solo ellos saben, había nubes en aquel horizonte y el cielo se entonaba con un rojizo y púrpura cuando estas pasaban sobre el sol descendiente, en el lado contrario, el cielo oscurecía entre carmesís y azules, su tonalidad iba cambiando, dando la bienvenida a la noche.
Me encontraba postrado de rodillas en el sillón de la estancia, viendo por la ventana como los colores de la tarde se desvanecían y las figuras de los edificios y árboles se desvanecían cuando estas luces bajaban y se mezclaban, en ello, un ave blanca y dorado pasa frente a mi vista, perdiéndose al tiempo que apenas la alcancé a ver…
Sentía que mi vida se desvanecía con cada respiro, que nada llegaría, pero de alguna forma esperaba que algo llegara por esa calle, que pasara y me llevara, que algo pasara y Salir de esta, así de simple. Ese día estaba odiándome, bueno, no eso, sino que odiaba mi lugar en el mundo, todo parecía cerrarse y contraerse cuando me proponía salir adelante, válgame, apenas hacía algo y otro venía y me jodía el día, no había bueno en mi vida, no hasta esa tarde, un 19 de noviembre, el viento comenzó a correr muy fuerte, los árboles se mecieron de tal forma que el que se encontraba a metros de mi ventana llego a golpearla con tal fuerza que hizo una fisura en la base y continuó hasta la mitad de esta.
Decidí Salir, me puse mi calzado, una sudadera oscura y avisé de mi salida, recibiendo un cordial “Ah bueno” de parte de los mayores.
Me dirigí a un callejón, de este a un patinódromo en construcción, aunque sus gradas y ciertos detalles ya estaban listos, aún no daban la autorización de usarlos como era debido, pero el lugar en sí ya vivía por los patinadores ocasionales y uno que otro grupo de personas que se dedicaban a fumar cualquier cosa, también cierto número de personas mayores que le regalaban una vuelta al patinódromo en su deseo de bajar de peso o quitarse ese malestar o simplemente pensar, era lo que la mayoría supongo hacía, al sur de la construcción había un árbol en donde me gustaba pasar las tardes, meditando, sacándome algunas ideas y promoviendo otras, en fin, un buen lugar para desquitarse, pero esa tarde noche no había ni una sola alma en ese lugar, estaba completamente solo y el único sonido audible era el viento chocando con las ramas y estas a su vez con otras y las otras con otras, mi vista rápidamente se adelantó y divisó una sombra al pié de ese árbol, no se veía bien, la luz de la tarde combinado con las lámparas de alumbrado público era una mala mezcla de luces que al final no alumbraba nada, con mi deseo de estar solo esa noche en ese árbol estropeado seguí caminando, en mis pasos una voz dulce y un poco aguda me detuvo: “Oye, no te vayas, siéntate”, Volteé y vi que era una persona que conocía, y no solo eso, que además era mi amiga, una muy buena amiga, entonces le hice caso a la autora de la voz dulce y aguda, me senté a su lado y dejamos que el silencio nos envolviera, no supimos si el otro estaba bien, no supimos el porqué de estar ahí del otro, no, solo nos dedicamos a contemplar el vacío y meditar, lo único que me unía a esta realidad era su mano sobre la mía en un descuido cuando se reacomodaba.
En un instante su boca volvió a pronunciar palabras, “¿No es bonito a esta hora?, digo, sin tanto marihuano ni gente dando vueltas”, Le asentí con la cabeza, recordé que nada se veía y le contesté con un si e inmediatamente después le dije que era lo que necesitaba y que era un gusto encontrarla ahí.
La tranquilidad nos volvió a cubrir con su silente voz, esta vez, yo puse mi mano sobre la suya, la tomé y puse la mía sobre el suelo y la de ella sobre la mía, todo estaba bien para mí, la persona que sentía que era única, que siempre creí que su corazón latía al unísono con el mío, siempre me pareció alguien a quien decirle y contarle todo, en mi opinión, una persona como pocas, tenía que decirle algo, tenía que saber los sentimientos y cosas que despertaba en mí, tenía que…
están buenos los relatos
ResponderEliminarsobretodo con el fondo musical!
Oh, jeje, muchas gracias, tanto por el halago como por el comentario, hago lo que puedo y me es grato recibir este comentario. Mis mejores deseos ^^.
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