Fragmento de "Vuelta a casa", escrito en desarrollo.
Mi cabeza daba tantas vueltas… por un momento estaba en casa, en una cama fría y en un oscuro cuarto, en otro, en un cuarto iluminado, una puerta corrediza abierta al mundo, viento fresco entraba y movía las cortinas, ella estaba ahí, esa mujer de ojos azules, ¿Dónde estoy realmente? Ella volteó… Abrí mis ojos sin querer y mi cuerpo tuvo la sensación de salto, atemorizante por un instante, molesto al siguiente. Cerré mis ojos otra vez, tratando de seguir. Entré al cuarto nuevamente. Ella estaba sentada a la orilla de la cama, no la de ojos azules, sino la de ojos oscuros, brillantes y profundos, me veía expectante… ¿Qué sucede?... Ella giró la cabeza y miró a la puerta. Los volví a abrir, me sentí mareado, no lo soporté más, corrí al baño… vomité de nuevo… Esta vez no tanto, pero era más líquido, amargo y fluido, como si fuera agua… No podía más, no quería más. Volví a la cama, esta vez, traté de no dormirme, no quería sentirlo otra vez.
Fallé.
-¿Qué sucede?- Dijo la mujer de ojos azules. – ¿No toleras la transición?- Preguntaba con su pasiva voz.
-¿Qué me está pasando?- Asustado le pregunté.
-Sólo un tonto responde una pregunta con otra pregunta.- Dijo la de ojos oscuros, al otro lado de la cama.
-Déjalo hablar, que haga sus cuestiones.- Agregó la de ojos azules.
-¿Qué es esto?- Empecé a levantarme de esa cama. – ¿Son reales?-
-Depende que entiendas por real.- Dijo la de ojos azules.
-Tu elección decide la realidad, tus conceptos la avalan o debilitan.- Agrega la de ojos oscuros.
-¿Estoy loco?- Pregunto asustado.
-Quizá, pero sólo un poco.- Dice la de ojos oscuros.
-No, sólo eres desordenado.- Mira a la de ojos oscuros en gesto de amenaza. –La locura es otro punto de vista… Más bizarro y disparatado.-
-Qué… ¿Quién soy?- Pregunté un poco más calmado. Ambas quedaron calladas.
-Sabes, es lo único en que ambas coincidimos… La duda, es lo que realmente nos mantiene juntas y lo que te mantiene aquí.- Dijo la de ojos oscuros.
-Los tres dudamos, pero dependemos más de una duda en especial… Es esa duda que nos mantiene juntos.- Se recostó la de ojos azules.
-Siempre nos has tenido, siempre has dudado, aún cuando lo tuviste seguro, dudabas.- La de ojos oscuros dirigió su mirada a las nubes de afuera. – ¿Precioso no? ¿Cada cuando vez el cielo?- Agrega.
-Creo que nunca… no últimamente.- Le respondo.
-Nunca.- Corrige la de ojos azules. –Ya no hay tiempo para nada, estás ahí, evitando el mundo, te has llegado a enfrascar en tu propio universo.- me regaña al levantarse de su posición recostada.
-Es por eso que dudas.- Replica la de ojos oscuros. –Por eso existimos, no eres el que eres, eres quien debe, te restringes tanto, permites tan poco, tu duda fortalece pero nos mata a la vez.- Apoya su mano en mi rodilla.
-Es que…- Soy interrumpido.
-¡Es que nada!- Ambas me replican. –Eres tan egoísta, tan despreciable, sólo te preocupas por ti, no te importa si hay alguien que se preocupen tu bienestar, tú solo piensas en ti, como hoy, ¿Qué pasó? Te comportaste como un niño…- Agregó la de ojos oscuros.
-No, un niño es sólo berrinche justificado.- Me ve fijamente la de ojos azules. –Lo tuyo fue digno de un humano, si, un irrazonable, egocéntrico, ignorante y odioso humano.- No dejando de mirarme cede la palabra.
-Y no sólo eso.- Baja la mirada esta mujer de oscuros y levanta al comenzar a hablar. –Te dices solitario, te dices insufrible, sin amigos, sin amor, sin algo que defender… ¿Has visto acaso a quienes te han abrazado? ¿Has visto a alguien al decir te quiero? ¿Siquiera has preguntado algo más que dudar o no? Dime, sabes siquiera que es ser querido, que es ser odiado, que es ser ignorado completamente para sentir ese azote… No verdad.-
-En asuntos has de dudar de tu sombra, pero cuando lo único que quieren es verte, saber que estás bien, animarte, verte bien…- Sujeta fuerte la rodilla, me duele un poco. – ¿Acaso te importó que Mario haya estado con Paloma porque se gustaban? Lo que pensaste fue que si fuera un ataque. Cuando Zulema declaró que no quería absolutamente nada por empalagoso, ¿Fue por él que lo dijo no? Cuando Belén te dejó, pensaste que ella era la tonta…- Se pone de rodillas y calla.
-Cuando no volviste a verme, me odiaste.- Agregó la de ojos oscuros. –Me odiaste sin razón, cuando te dije la razón sólo reparaste en más odio y fingías altruismo, que falsedad…- Se levanta de la cama y estira.
-Verás, no eres la persona más indicada para quejarse.- Agrega la de ojos azules. –No eres siquiera alguien que deba reponer en los errores de los demás, lo tuyo es sólo egoísmo, indiferencia e insensibilidad…- También se levanta.
Sólo pude callar, reconocí mis errores, mis puntos malos, mis desagradables puntos malos… Me sentía horrible, cómo si me hubieran golpeado fuertemente el estómago…
ay q suabe q bonito estaaaaaaaaa :)
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