Tu ya no estás más aquí, tu no existes, eres mi recuerdo revivido y mal entendido de algo que me pasó años atrás, un recuerdo que nunca debió volver y que sin embargo lo tengo aún presente, siempre te veo en las mañanas, noches, tardes, lluvias, medios días, en las madrugadas… Esos no deberían ser recuerdos, no debería ser mi tormento, debería ser algo real, algo que pueda sentir sin recurrir a mi mente, algo que pueda tocar sin tratar de adivinar el porque de esto, quisiera por un día volvieras a mí, volver a abrazarte, tocarte, besarte, pero no, no es posible, nada de eso tiene lógica o una pizca de realidad, todo es imposible ahora, nada es bueno y todo es tosco, ya nada es suave. Volviste mis noches eternas solo para dejarme congelar en la frialdad de su oscuro manto, me dejaste bajo la lluvia que tanto me calmaba y ahora tanto detesto, encontraba las nubes como mis eventos meteorológicos favoritos, ahora los veo como un elemento mas en el paisaje diurno, ya no vuelo, solo me dedico a caminar, ya no pienso en otra cosa que no seas tú, hace años abandoné la cordura solo para tenerte siempre cerca, en mis memorias que he revivido de mis recuerdos, pero sabes, creo que hice todo tremendamente mal…-
-¿Cómo? ni así podemos estar juntos, solo porque recuperas tu razón un poco ya quieres deshacerte de mi como un trapo viejo, no no no señor, soy lo que te hace ser quien eres hoy, soy esa imagen que cada noche te abraza y calienta, esa única imagen que te ha sido fiel por años, soy la única que en realidad te puede hacer sentir querido, deseado, soy tu única esperanza, debo estar en mi lugar correspondiente…- Le dice esta un poco desesperada…
-Si, quizás debas quedarte en donde te corresponde, en mis recuerdos…- Le dice mientras ella lo mira levantarse…
-¡No! No puedes dejarme así como así, nada será mejor sin mi, acéptalo, no puedes dejarme, te es imposible…- Le dice mientras su figura se torna nebulosa, se esfuma como las nubes que contempla, se desintegra en millones de partículas, el la ve de reojo, ve como todo en lo que creyó se va con la ascensión del sol, toma un cigarrillo y un cerillo, voltea a ver a la figura que se desvanece y esta figura lo ve con rabia, le es imposible para ella aceptar lo que pasa, la están olvidando, el recuerdo se queda donde debe estar, en sus recuerdos… Con un último grito de desesperación le hace saber una cosa… -¡Volverás arrastrándote!, soy un recuerdo ineludible, tu único amor, no puedes terminar así conmigo, recuérdalo, volverás llorando y miserable a este recuerdo, volverás… le dice mientras sus labios quedan suspendidos y desintegrándose lentamente… el joven enciende el cigarrillo y toma la bocanada de humo, haciendo que el recuerdo se vaya…
-A tu recuerdo mi amada, hasta entonces…- Le dice al vacío mientras escupe la bocanada de humo, apaga el cigarro con apenas algo de uso, lo desecha y toma dirección a su habitación, en ella, una cama pequeña y solitaria, fría, con la luz diurna en dirección opuesta quizá pueda dormir lo suficiente, se derrumba en la cama con todo y calzado, sus ojos contemplan el techo y por fin, ya cansados, se cierran, su pesadez hace que el sueño sea tranquilo, sea plácido, ni el trinar de las golondrinas en la esquina de su ventana lo despertaron, todo era perfecto, nada era lo suficientemente fuerte para despertarlo, durmió como nunca lo había hecho, durmió hasta muy tarde…
-Despierta lindo, ya no es hora de dormir.- Le dice una voz dulce en su mente, tan pacífica y dulce que no es creíble, el joven despierta, agitado y entumido, busca a su izquierda y no hay nada, ni un cuerpo que le resguarde, nada, su mente vuelve a divagar entre recuerdos mientras recupera el sentido, la misma figura regresa, observándolo desde la puerta del dormitorio, lo hace sentir afligido por no tenerla y a su vez tener solo sus recuerdos, memorias, vivencias, solo queda eso de ella, un recuerdo y una detestable resaca que no lo deja estar sin su recuerdo, nada es real, su memoria aún sigue atormentándolo, todos los días, las mismas noches y despertares es lo mismo…
“Por las noches no te extraño tanto, casi no te evoco, es en las mañanas al despertar cuando la aflicción me enjuicia y no me deja estar sin tu recuerdo…”
-María Alvarado
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