Imagen de quick2004
Hoy, noche fría y oscura mi escape tramé, era perfecto, sin
rumbos, escalas, solo pasos, sólo mis pies. Entrada la noche pasé al pasillo y
de éste a la puerta, ya para entonces mi mente era todo un laberinto.
Eran cálidos los instantes, cualquier minuto, cualquier
desmadre, era todo lo que vivíamos, era todo lo que éramos, como si todo ignorásemos.
Hoy no escapo, lo que hago es volver, sigo mi camino de sésamo, voy de pié y
sin plan de obedecer.
Ya no mido mis acciones, ya no sigo intuiciones ni
emociones, sigo caminando, olvidando paso a paso, apenas si puedo seguir
viviendo, sólo quedo con este miedo.
Temo encontrarle, que de mí sepa, que no me comprenda y
maldiciones eche, a mi cara escupa y a mis acciones culpe, temo a verle, que
mis ilusiones se rompan, no debo guardar esperanza si quiero avanzar, no sé si deba
olvidar.
Afligido me derrumbé, mis rodillas lastimé, guijarros
incrustados en mi piel, sangre derramada en perdón, apenas si debí pensar, no
quiero saber que me hará indagar… Sigue el dolor, la desesperación e incomprensión.
Mis piernas ya no cedían, poco a poco mi peso levantaban, no
sabía que era lo que pasaba, sólo sabía que ahí tenía que ir, ya no es tanto el
esfuerzo ni menor el sufrimiento, es paso por paso carga que va cediendo. El
tiempo dicta, nosotros actuamos, nuestro paso nos quita todo aquello que
amamos, para qué seguir si tarde que temprano ya no valdrá la caminata. ¿Qué
será de nuestras andanzas?
En camino voy, con el pensamiento cobarde de haber perdido
nada, que el tiempo a tu lado no significo más que una vulgar mamada, calmo
después de divagar para luego empezar a pensar, ese tiempo, corto, largo, malo
o hermoso, de igual forma sirve, es relativo a cuánto lo necesite y quiera,
pues por más que recapacite no puedo sacarlo siquiera.
Siento que no he repasado bien eso del escape, siento que
hay algo que aún no comprendo, como estar allá si de verdad quedé acá, mis pies
ya están lejos de la puerta, mi mente aún no despierta, queda sonámbulo el
cuerpo y la mente pierde más allá de un simple pensamiento, no entiendo que
pasa, un retazo de memoria me detiene en aquella última casa.
Era feliz, era seguro, era yo, no hay quién pueda negarlo,
eso te lo juro. Todo el tiempo algo me dedicabas, una sonrisa, un abrazo, un
hasta luego, un te quiero. Ya no puedo más guardar todas las emociones, me
decías, ya no puedo seguirte a donde vayas, le reprimía, tú eres más que una
persona, ella me reclamaba, yo soy lo que quieres que sea, de tonto le aseguraba…
Pasaban los días y la pelea seguía, no hasta aquel momento, ese fatídico día. De
desprecio y humildad hablamos, de nosotros nunca tocamos, fue la primera vez
toqué tu corazón, la última que tú el mío, no fue larga, ni siquiera esperada
la despedida, no esperaba ya verte, aún así, mi mente por ti seguía prendida,
ese segmento, esa estación, todo aquello que me enseñaste, comprendo y hoy
valoro, todo aquello perdido en aquel frío y rojo otoño…
En mi memoria estarás siempre, en mi corazón eternamente…
A
usted, dama oscura,
Le regalo pues, ese trozo,
Aquel infante que llevó consigo,
Ese recuerdo hermoso,
Ese instante que siempre llevaré conmigo.
Hasta la siguiente, mi querida M.
Hasta la siguiente, mi querida M.
"Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos
pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros
pensamientos." -Siddharta Gautamá, entre nos, Buda.
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