domingo, 12 de agosto de 2012

La noche y nuestro escape


Imagen de quick2004


Hoy, noche fría y oscura mi escape tramé, era perfecto, sin rumbos, escalas, solo pasos, sólo mis pies. Entrada la noche pasé al pasillo y de éste a la puerta, ya para entonces mi mente era todo un laberinto. 

Eran cálidos los instantes, cualquier minuto, cualquier desmadre, era todo lo que vivíamos, era todo lo que éramos, como si todo ignorásemos. Hoy no escapo, lo que hago es volver, sigo mi camino de sésamo, voy de pié y sin plan de obedecer.

Ya no mido mis acciones, ya no sigo intuiciones ni emociones, sigo caminando, olvidando paso a paso, apenas si puedo seguir viviendo, sólo quedo con este miedo.

Temo encontrarle, que de mí sepa, que no me comprenda y maldiciones eche, a mi cara escupa y a mis acciones culpe, temo a verle, que mis ilusiones se rompan, no debo guardar esperanza si quiero avanzar, no sé si deba olvidar.

Afligido me derrumbé, mis rodillas lastimé, guijarros incrustados en mi piel, sangre derramada en perdón, apenas si debí pensar, no quiero saber que me hará indagar… Sigue el dolor, la desesperación e incomprensión.

Mis piernas ya no cedían, poco a poco mi peso levantaban, no sabía que era lo que pasaba, sólo sabía que ahí tenía que ir, ya no es tanto el esfuerzo ni menor el sufrimiento, es paso por paso carga que va cediendo. El tiempo dicta, nosotros actuamos, nuestro paso nos quita todo aquello que amamos, para qué seguir si tarde que temprano ya no valdrá la caminata. ¿Qué será de nuestras andanzas?

En camino voy, con el pensamiento cobarde de haber perdido nada, que el tiempo a tu lado no significo más que una vulgar mamada, calmo después de divagar para luego empezar a pensar, ese tiempo, corto, largo, malo o hermoso, de igual forma sirve, es relativo a cuánto lo necesite y quiera, pues por más que recapacite no puedo sacarlo siquiera.

Siento que no he repasado bien eso del escape, siento que hay algo que aún no comprendo, como estar allá si de verdad quedé acá, mis pies ya están lejos de la puerta, mi mente aún no despierta, queda sonámbulo el cuerpo y la mente pierde más allá de un simple pensamiento, no entiendo que pasa, un retazo de memoria me detiene en aquella última casa.

Era feliz, era seguro, era yo, no hay quién pueda negarlo, eso te lo juro. Todo el tiempo algo me dedicabas, una sonrisa, un abrazo, un hasta luego, un te quiero. Ya no puedo más guardar todas las emociones, me decías, ya no puedo seguirte a donde vayas, le reprimía, tú eres más que una persona, ella me reclamaba, yo soy lo que quieres que sea, de tonto le aseguraba… Pasaban los días y la pelea seguía, no hasta aquel momento, ese fatídico día. De desprecio y humildad hablamos, de nosotros nunca tocamos, fue la primera vez toqué tu corazón, la última que tú el mío, no fue larga, ni siquiera esperada la despedida, no esperaba ya verte, aún así, mi mente por ti seguía prendida, ese segmento, esa estación, todo aquello que me enseñaste, comprendo y hoy valoro, todo aquello perdido en aquel frío y rojo otoño…

En mi memoria estarás siempre, en mi corazón eternamente… 
A usted, dama oscura,
Le regalo pues, ese trozo,
Aquel infante que llevó consigo,
Ese recuerdo hermoso,
Ese instante que siempre llevaré conmigo.

Hasta la siguiente, mi querida M.

"Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos." -Siddharta Gautamá, entre nos, Buda.

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