| Imagen de yaoiangel14 de Deviantart. |
Esa mañana todo me daba vueltas, mis ojos no podían enfocar, el techo era azul con motas blancas y oscuras, mi cama fría y humedecida, no recuerdo que pudo pasar la anterior noche, me raspaba, me daba picazón.
Mis mañanas no siempre empiezan bien, no siempre empiezo en una cama, no siempre empiezo en la mañana. Rascaba mi remolino y trataba de aclararme aún con la cabeza arriba y recostado, ¿Qué hice anoche, qué hice? Pronto una sensación arremolinada cambió el color del techo, blanco punteado y con una calavera sin bombilla, mi cabeza revoloteaba con centenares de mariposas plateadas, púrpuras, rojas y doradas, mareado me sacudí, un cuarto blanco, mi mirada callaba, encerrado en cuatro paredes y cuatro esquinas como esclavas, el silencio se cierne sobre mí y no llega a haber sonido alguno.
Verde pasto me rodea, catorce cuerpos me reciben, todas caras conocidas, todas ellas tan desconocidas hablando de conocer. Ojos dormidos, cerrados y ocultos al mundo, idos a un mundo aparte, llenos de esperanzas, de amor, de vitalidad, todo se puede en ese mundo, un mundo soñado ansiado. Me incorporo y quedo al centro de ese casi quincenar de cuerpos, sometidos a un sueño, libres en cierta manera, encerrados en otra, ¿Quién soy para definir libertad, quién soy?
El viento invisible mueve el cabello en un cuarto sin ventanas, paredes oxidadas de pintura desquebrajada, telarañas empolvadas, olor a viejo y guardado, pisos fríos y duros. El gemir de las paredes desquebraja mi alma en pedazos indefinidos, cristales de locura, cristales de pasión, la habitación en donde los pasos inspiran al olvido, pasos que han de cambiar. No quiero nada que sea real, nada tangible, nada que pueda ver, lastimar o que me lastime, nada, ni un momento, me encuentro en un paso entre la pérdida del ser y el desmotivante contraer de la humanidad, ¿Qué es humanidad realmente?
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